La vendimia de este año se ha vuelto a adelantar (casi un mes respecto a lo que ha sido siempre normal en esta zona…) y hemos tenido que correr bastante…

Además, después de muchos meses sin llover, ha llovido dos veces estas semanas, obligándonos a vendimiar pronto para que los recimos no empezaran con las pudriciones. El segundo día de lluvia nos tuvo con el corazón en un puño, por la intensidad y por la posibilidad de granizos en estas fechas… pero nada, al final llovió mucho y las plantas resistieron la tormenta como unas campeonas!

Este año tendremos mucho más rosado que tinto… con graduaciones similares a las de este año, un poquito altas, pero las necesarias para que las uvas estén correctamente maduras y el vino pueda tener el alcohol suficiente para conservarse varios años sin la necesidad de añadir sulfitos.